21 mar. 2012

Caníbal / The end

Por decreto autor comido. Fin del blog y la sangre y los cuchillos entrando en la carne y la antropofagia cultural y de levita y sayo. Quién sabe si seguirán las letras superponiéndose en Últimas palabras.


El jurado del IX Premio Setenil al Mejor Libro de Relatos Publicado en España 2012 ha dado a conocer los diez títulos finalistas, cuyo fallo se conocerá a finales del próximo mes de octubre. Este año, el premio ha mantenido la alta participación de ediciones anteriores, registrándose un total de 58 títulos presentados por editoriales y autores de todo el país.

El jurado está presidido, en esta ocasión, por la escritora Cristina Fernández Cubas, y también formarán parte Antonio Lucas, poeta y redactor de Cultura del diario El Mundo, y José María Pozuelo Yvancos, Catedrático de la Universidad de Murcia y crítico del diario ABC. El acto de entrega del premio, al que asistirá el ganador y los miembros del jurado, tendrá lugar en el mes de diciembre en Molina de Segura.

Los títulos elegidos por la comisión de preselección son, por orden alfabético de apellidos, los siguientes:

El vigilante del fiordo, de Fernando Aramburu (Tusquets)
Conversación, de Gonzalo Hidalgo Bayal (Tusquets)
Los caníbales, de Iván Humanes (Libros del Innombrable)
Historias de un dios menguante, de José Mateos (Pre/Textos)
Hacerse el muerto, de Andrés Neuman (Páginas de Espuma)
El libro de los viajes equivocados, de Clara Obligado (Páginas de Espuma)
Calle Aristóteles, de Jesús Ortega (Cuadernos del Vigía)
Geometría del azar, de Fernando Palazuelos (Baile del Sol)
Habitaciones privadas, de Cristina Peri Rossil (Menoscuarto)
Esquina inferior del cuadro, de Miguel A. Zapata (Menoscuarto)

El Premio Setenil al Mejor Libro de Relatos Publicado en España, convocado por la Concejalía de Cultura del Ayuntamiento de Molina de Segura y dotado con 10.000 euros, ha llegado a convertirse en una referencia nacional en el género del cuento. Lo han obtenido en anteriores ediciones: Los girasoles ciegos, de Alberto Méndez (Anagrama); La vida en blanco, de Juan Pedro Aparicio (Menoscuarto); Parientes pobres del diablo, de Cristina Fernández Cubas (Tusquets); Si te comes un limón sin hacer muecas, de Sergi Pamies (Anagrama); La marca de Creta, de Óscar Esquivias (Ediciones del Viento); Estancos del Chiado, de Fernando Clemot (Paralelo Sur); Los hábitos del azar, de Francisco López Serrano (Renacimiento); y Distorsiones, de David Roas (Páginas de Espuma).




6 feb. 2012

Dialogar el aislamiento, de Álex Chico



Álex Chico, inmenso, dialoga. Gracias. Miles. Lean, lean...


"Me encuentro en una nave industrial, en una fábrica, seguramente abandonada, en la periferia barcelonesa. No sé cómo he llegado hasta aquí, ni por qué he despertado en una butaca. Frente a mí, separados por una mesa y un pequeño flexo que desprende una luz intermitente, está Iván Humanes. Una ventana minúscula, en el otro extremo de la sala, nos permite ver a lo lejos la torre de Collserola. Lo demás, descampado y más fábricas.Para Iván Humanes la escena le es familiar. Sólo quieren que hablemos, me dice. Y añade, con ciertas desgana, sé cómo funciona todo, charlamos un rato y luego abren la puerta. Me explica que no es la primera vez. Ya ha estado en situaciones similares en otras ocasiones y sabe, por experiencia, que lo único que puede hacerse es pasar el tiempo hablando y fumando. Me pide disculpas, como si él fuera el responsable. Le excuso, pero él insiste. Cree conocer la causa del aislamiento y esa causa no es otra que la lectura. Le ha pasado a otros lectores. Ya me ocurrió, me explica, con La memoria del laberinto, con 101 coños o con La emboscada. Leen estos libros y se encuentran aquí, encerrados en medio de la nada. Me habla de Agustín Calvo Galán, de Antonio Tello, de Raúl Herrero. Ahora es culpa de Los caníbales y para explicármelo me señala un libro, en cuya portada aparece una ilustración del infierno. Él me corrige: no es el infierno, es una escena cotidiana. Seres que se limitan a devorar partes del cuerpo, sobre una hoguera. Cortesía de Juan Francisco Nevado, señala. No le conozco, igual que no conozco a Tello, ni a Herrero, ni a Calvo Galán."








2 feb. 2012

New reseña caníbal


"Los caníbales trae el terror físico, la tensión de la novela más oscura y tétrica, pero llega a mucho más. Una segunda lectura de lo que se cuenta llevará al lector a interpretar la metáfora final que persigue la unión de todos los relatos cortos. La crítica voraz a la sociedad, caníbal a su manera, tan despiadada como el propio acto de comer carne humana, o incluso mayor. El mundo, lo físico conocido y el propio interior, lleva a los personajes a las acciones deplorables que cometen los protagonistas. La familia, el gobierno, las relaciones entre personas (las profundas relaciones sentimentales en concreto), todo ello acaba con la identidad de los individuos, deformándolos hasta crear monstruos bajo piel humana."



30 ene. 2012

Los caníbales en NY

Julio, afectuoso lector caníbal, me envía la fotografía que da fe de la llegada de Los caníbales a New York. Aunque siempre estuvieron ahí, de hecho es posible que NY sea su lugar de origen.



20 ene. 2012

Koult caníbal


Entrevista con SALVADOR RAGGIO en KOULT.


Yo en realidad me hubiera inclinado por Papá Noel, ¿sabes? Una panza como la suya debe encerrar al menos un lanzagranadas desmontable… Bueno, sé de tu pasión por la obra de Fernando Arrabal y David Lynch –personajes de película ambos, en mi opinión–. Apoyándonos en sus respectivos catálogos de otredades, ¿dirías que eres un “caballo loco” o una “cabeza borradora”? Y por favor explícaselo a nuestro público porque entiendo que todavía hay algunos que piensan que Steven Spielberg hace buen cine.

Iré como un caballo loco (Arrabal) es excéntrica y deliciosa, para chuparse los dedos. Cabeza borradora (Lynch) es perturbadora y sublime. Las dos películas son una debilidad para mí. Pero, ya que me pregunta por lo que soy, sí que es cierto que Cabeza borradora se acerca más a mi maravillosa existencia. Cuando vi el filme por primera vez me sentí muy honrado, inmerecidamente por supuesto, pero supe que Lynch decidió filmar sobre mi vida. Es evidente que son momentos, instantes determinados, los que me sumergen en una continuidad borradora, pero son los suficientes como para odiar, no comprender, sufrir de presión craneal constante y ver el revés de las cosas, todo en negro. David Lynch en Cabeza borradora nos ofrece el negativo de lo cotidiano, le da la vuelta absolutamente a todo y deja que entremos en ese universo que, aparentemente, no se ve y va por debajo de nuestro recorrido, pero, amigo, cuando surge, cuando toda esa espuma rebosa y aparece, es terrible, uno ve, por fin ve. Y luego vuelta a la normalidad. Lynch es un visionario. Me compadezco de aquellos que tienen esta visión constante. Pobres. Malditos. Con respecto a Spielberg, pues bueno, hablamos de otra cosa. No tiene ni una pizca del genio que tiene Arrabal o Lynch. Lo justifiquen como sea.

No puedo estar más de acuerdo contigo, incluso hasta quisiera aplaudirte. Pero toquemos de una vez, si no te molesta, el lado literario. Acabas de publicar el volumen Los caníbales (Libros del Innombrable, 2011), un conjunto de relatos que catalogaría como la conjunción de lo matemático, lo fantástico y lo mitológico, y aunque todo eso suena a refrito de Buzzati, Borges y Poe –y aunque haya en tu libro un carnicero que corta la carne recitando pasajes de Poe– sé que eres lo suficientemente sabio para no renegar de tus antecesores. Eso, Iván Humanes, lo admiro, y por eso me gustaría preguntarte por qué prefieres situarte en esa tradición en una época en la cual muchos impúberes prefieren discurrir sobre gente que folla o sobre gente que no folla pero quisiera follar…

Cuando escribo no me pregunto sobre la tradición ni sobre qué debería escribirse. Sí que me preocupa el tratamiento formal, obvio, porque ciertamente no puede renegarse de la época, y apoyo y me congratulo de ciertos experimentos. Pero cuidado, creo que hay que regresar al experimentalismo de los setenta, y si me apura de los veinte, para rescatarlo, traerlo aquí y luego interpretarlo con las nuevas herramientas, enfoques, etc. Eso se ve muy claro en cortos como Alphabet de Lynch o Leo es pardo de Iván Zulueta, rodados a finales de los 60 y los 70 y de una actualidad tan rabiosa que ni siquiera hoy es comprendida (ni superada). Una vez dicho esto, le sigo diciendo que no escribo en atención a ninguna moda, ni al verbo follar, escribo en atención a lo que soy, a cómo soy, a los modelos que he tomado como válidos y cercanos, que me sacuden, y a lo que me apetece escribir. Y lo actual no viene dado por la subversión porque toca ser subversivo sino porque uno está, interiormente, convencido de esa subversión. Si le he dicho al principio que sí que me pregunto por el tratamiento formal y su adecuación actual le confirmo que la innovación también está en el punto de vista sobre las situaciones narradas, y ese punto de vista, la perspectiva, combinado con el tratamiento del lenguaje es lo que me interesa. Y claro, ahí tiene a Kafka, Cortázar, Espinosa, Luis Martín Santos, Queneau, Vallejo, Calvino, Buzzati, buf.

15 ene. 2012

Chucky y Los caníbales

Romántica escena doblada a dos voces (bivocal, vamos) por Dr. Lubber y Mr. Sexoane. Libro de relatos Los caníbales (Libros del Innombrable).