6 feb. 2012

Dialogar el aislamiento, de Álex Chico



Álex Chico, inmenso, dialoga. Gracias. Miles. Lean, lean...


"Me encuentro en una nave industrial, en una fábrica, seguramente abandonada, en la periferia barcelonesa. No sé cómo he llegado hasta aquí, ni por qué he despertado en una butaca. Frente a mí, separados por una mesa y un pequeño flexo que desprende una luz intermitente, está Iván Humanes. Una ventana minúscula, en el otro extremo de la sala, nos permite ver a lo lejos la torre de Collserola. Lo demás, descampado y más fábricas.Para Iván Humanes la escena le es familiar. Sólo quieren que hablemos, me dice. Y añade, con ciertas desgana, sé cómo funciona todo, charlamos un rato y luego abren la puerta. Me explica que no es la primera vez. Ya ha estado en situaciones similares en otras ocasiones y sabe, por experiencia, que lo único que puede hacerse es pasar el tiempo hablando y fumando. Me pide disculpas, como si él fuera el responsable. Le excuso, pero él insiste. Cree conocer la causa del aislamiento y esa causa no es otra que la lectura. Le ha pasado a otros lectores. Ya me ocurrió, me explica, con La memoria del laberinto, con 101 coños o con La emboscada. Leen estos libros y se encuentran aquí, encerrados en medio de la nada. Me habla de Agustín Calvo Galán, de Antonio Tello, de Raúl Herrero. Ahora es culpa de Los caníbales y para explicármelo me señala un libro, en cuya portada aparece una ilustración del infierno. Él me corrige: no es el infierno, es una escena cotidiana. Seres que se limitan a devorar partes del cuerpo, sobre una hoguera. Cortesía de Juan Francisco Nevado, señala. No le conozco, igual que no conozco a Tello, ni a Herrero, ni a Calvo Galán."