3 abr. 2015

Lengua de orangután (Editorial Base)



Y el caníbal ya es orangután. Síguelo AQUÍ.


Sinopsis

Crítico reputado y fruto de un experimento en la época franquista como regalo al régimen nazi, el orangután Helmut Otto ha conseguido en la España contemporánea un espacio voluminoso en la crítica literaria, y eso le ha llevado a uno de los sillones de la Real Academia. Pero no estará exento de peligros. La Unión de Escritores con Mongoy a la cabeza, su presidente, planea su secuestro. Lengua de orangután es una novela que conjuga suspense primate y surrealismo, una visión satírica del mundo literario en la que se constata que la evolución del hombre se mantiene en el mismo estadio de siempre: en involución continua. 


 A la venta el 6 de abril de 2015

ISBN: 978-84-15706-42-7


Si no encuentras tu "Lengua de orangután" distribuido en tu zona, puedes adquirirlo online en el enlace siguiente y la editorial te lo servirá en 24-48 horas: http://www.editorialbase.es/libros/235
 
 

21 mar. 2012

Caníbal / The end

Por decreto autor comido. Fin del blog y la sangre y los cuchillos entrando en la carne y la antropofagia cultural y de levita y sayo. Quién sabe si seguirán las letras superponiéndose en Últimas palabras.


El jurado del IX Premio Setenil al Mejor Libro de Relatos Publicado en España 2012 ha dado a conocer los diez títulos finalistas, cuyo fallo se conocerá a finales del próximo mes de octubre. Este año, el premio ha mantenido la alta participación de ediciones anteriores, registrándose un total de 58 títulos presentados por editoriales y autores de todo el país.

El jurado está presidido, en esta ocasión, por la escritora Cristina Fernández Cubas, y también formarán parte Antonio Lucas, poeta y redactor de Cultura del diario El Mundo, y José María Pozuelo Yvancos, Catedrático de la Universidad de Murcia y crítico del diario ABC. El acto de entrega del premio, al que asistirá el ganador y los miembros del jurado, tendrá lugar en el mes de diciembre en Molina de Segura.

Los títulos elegidos por la comisión de preselección son, por orden alfabético de apellidos, los siguientes:

El vigilante del fiordo, de Fernando Aramburu (Tusquets)
Conversación, de Gonzalo Hidalgo Bayal (Tusquets)
Los caníbales, de Iván Humanes (Libros del Innombrable)
Historias de un dios menguante, de José Mateos (Pre/Textos)
Hacerse el muerto, de Andrés Neuman (Páginas de Espuma)
El libro de los viajes equivocados, de Clara Obligado (Páginas de Espuma)
Calle Aristóteles, de Jesús Ortega (Cuadernos del Vigía)
Geometría del azar, de Fernando Palazuelos (Baile del Sol)
Habitaciones privadas, de Cristina Peri Rossil (Menoscuarto)
Esquina inferior del cuadro, de Miguel A. Zapata (Menoscuarto)

El Premio Setenil al Mejor Libro de Relatos Publicado en España, convocado por la Concejalía de Cultura del Ayuntamiento de Molina de Segura y dotado con 10.000 euros, ha llegado a convertirse en una referencia nacional en el género del cuento. Lo han obtenido en anteriores ediciones: Los girasoles ciegos, de Alberto Méndez (Anagrama); La vida en blanco, de Juan Pedro Aparicio (Menoscuarto); Parientes pobres del diablo, de Cristina Fernández Cubas (Tusquets); Si te comes un limón sin hacer muecas, de Sergi Pamies (Anagrama); La marca de Creta, de Óscar Esquivias (Ediciones del Viento); Estancos del Chiado, de Fernando Clemot (Paralelo Sur); Los hábitos del azar, de Francisco López Serrano (Renacimiento); y Distorsiones, de David Roas (Páginas de Espuma).




6 feb. 2012

Dialogar el aislamiento, de Álex Chico



Álex Chico, inmenso, dialoga. Gracias. Miles. Lean, lean...


"Me encuentro en una nave industrial, en una fábrica, seguramente abandonada, en la periferia barcelonesa. No sé cómo he llegado hasta aquí, ni por qué he despertado en una butaca. Frente a mí, separados por una mesa y un pequeño flexo que desprende una luz intermitente, está Iván Humanes. Una ventana minúscula, en el otro extremo de la sala, nos permite ver a lo lejos la torre de Collserola. Lo demás, descampado y más fábricas.Para Iván Humanes la escena le es familiar. Sólo quieren que hablemos, me dice. Y añade, con ciertas desgana, sé cómo funciona todo, charlamos un rato y luego abren la puerta. Me explica que no es la primera vez. Ya ha estado en situaciones similares en otras ocasiones y sabe, por experiencia, que lo único que puede hacerse es pasar el tiempo hablando y fumando. Me pide disculpas, como si él fuera el responsable. Le excuso, pero él insiste. Cree conocer la causa del aislamiento y esa causa no es otra que la lectura. Le ha pasado a otros lectores. Ya me ocurrió, me explica, con La memoria del laberinto, con 101 coños o con La emboscada. Leen estos libros y se encuentran aquí, encerrados en medio de la nada. Me habla de Agustín Calvo Galán, de Antonio Tello, de Raúl Herrero. Ahora es culpa de Los caníbales y para explicármelo me señala un libro, en cuya portada aparece una ilustración del infierno. Él me corrige: no es el infierno, es una escena cotidiana. Seres que se limitan a devorar partes del cuerpo, sobre una hoguera. Cortesía de Juan Francisco Nevado, señala. No le conozco, igual que no conozco a Tello, ni a Herrero, ni a Calvo Galán."








2 feb. 2012

New reseña caníbal


"Los caníbales trae el terror físico, la tensión de la novela más oscura y tétrica, pero llega a mucho más. Una segunda lectura de lo que se cuenta llevará al lector a interpretar la metáfora final que persigue la unión de todos los relatos cortos. La crítica voraz a la sociedad, caníbal a su manera, tan despiadada como el propio acto de comer carne humana, o incluso mayor. El mundo, lo físico conocido y el propio interior, lleva a los personajes a las acciones deplorables que cometen los protagonistas. La familia, el gobierno, las relaciones entre personas (las profundas relaciones sentimentales en concreto), todo ello acaba con la identidad de los individuos, deformándolos hasta crear monstruos bajo piel humana."



30 ene. 2012

Los caníbales en NY

Julio, afectuoso lector caníbal, me envía la fotografía que da fe de la llegada de Los caníbales a New York. Aunque siempre estuvieron ahí, de hecho es posible que NY sea su lugar de origen.



20 ene. 2012

Koult caníbal


Entrevista con SALVADOR RAGGIO en KOULT.


Yo en realidad me hubiera inclinado por Papá Noel, ¿sabes? Una panza como la suya debe encerrar al menos un lanzagranadas desmontable… Bueno, sé de tu pasión por la obra de Fernando Arrabal y David Lynch –personajes de película ambos, en mi opinión–. Apoyándonos en sus respectivos catálogos de otredades, ¿dirías que eres un “caballo loco” o una “cabeza borradora”? Y por favor explícaselo a nuestro público porque entiendo que todavía hay algunos que piensan que Steven Spielberg hace buen cine.

Iré como un caballo loco (Arrabal) es excéntrica y deliciosa, para chuparse los dedos. Cabeza borradora (Lynch) es perturbadora y sublime. Las dos películas son una debilidad para mí. Pero, ya que me pregunta por lo que soy, sí que es cierto que Cabeza borradora se acerca más a mi maravillosa existencia. Cuando vi el filme por primera vez me sentí muy honrado, inmerecidamente por supuesto, pero supe que Lynch decidió filmar sobre mi vida. Es evidente que son momentos, instantes determinados, los que me sumergen en una continuidad borradora, pero son los suficientes como para odiar, no comprender, sufrir de presión craneal constante y ver el revés de las cosas, todo en negro. David Lynch en Cabeza borradora nos ofrece el negativo de lo cotidiano, le da la vuelta absolutamente a todo y deja que entremos en ese universo que, aparentemente, no se ve y va por debajo de nuestro recorrido, pero, amigo, cuando surge, cuando toda esa espuma rebosa y aparece, es terrible, uno ve, por fin ve. Y luego vuelta a la normalidad. Lynch es un visionario. Me compadezco de aquellos que tienen esta visión constante. Pobres. Malditos. Con respecto a Spielberg, pues bueno, hablamos de otra cosa. No tiene ni una pizca del genio que tiene Arrabal o Lynch. Lo justifiquen como sea.

No puedo estar más de acuerdo contigo, incluso hasta quisiera aplaudirte. Pero toquemos de una vez, si no te molesta, el lado literario. Acabas de publicar el volumen Los caníbales (Libros del Innombrable, 2011), un conjunto de relatos que catalogaría como la conjunción de lo matemático, lo fantástico y lo mitológico, y aunque todo eso suena a refrito de Buzzati, Borges y Poe –y aunque haya en tu libro un carnicero que corta la carne recitando pasajes de Poe– sé que eres lo suficientemente sabio para no renegar de tus antecesores. Eso, Iván Humanes, lo admiro, y por eso me gustaría preguntarte por qué prefieres situarte en esa tradición en una época en la cual muchos impúberes prefieren discurrir sobre gente que folla o sobre gente que no folla pero quisiera follar…

Cuando escribo no me pregunto sobre la tradición ni sobre qué debería escribirse. Sí que me preocupa el tratamiento formal, obvio, porque ciertamente no puede renegarse de la época, y apoyo y me congratulo de ciertos experimentos. Pero cuidado, creo que hay que regresar al experimentalismo de los setenta, y si me apura de los veinte, para rescatarlo, traerlo aquí y luego interpretarlo con las nuevas herramientas, enfoques, etc. Eso se ve muy claro en cortos como Alphabet de Lynch o Leo es pardo de Iván Zulueta, rodados a finales de los 60 y los 70 y de una actualidad tan rabiosa que ni siquiera hoy es comprendida (ni superada). Una vez dicho esto, le sigo diciendo que no escribo en atención a ninguna moda, ni al verbo follar, escribo en atención a lo que soy, a cómo soy, a los modelos que he tomado como válidos y cercanos, que me sacuden, y a lo que me apetece escribir. Y lo actual no viene dado por la subversión porque toca ser subversivo sino porque uno está, interiormente, convencido de esa subversión. Si le he dicho al principio que sí que me pregunto por el tratamiento formal y su adecuación actual le confirmo que la innovación también está en el punto de vista sobre las situaciones narradas, y ese punto de vista, la perspectiva, combinado con el tratamiento del lenguaje es lo que me interesa. Y claro, ahí tiene a Kafka, Cortázar, Espinosa, Luis Martín Santos, Queneau, Vallejo, Calvino, Buzzati, buf.

15 ene. 2012

Chucky y Los caníbales

Romántica escena doblada a dos voces (bivocal, vamos) por Dr. Lubber y Mr. Sexoane. Libro de relatos Los caníbales (Libros del Innombrable).


29 dic. 2011

Sigueleyendo caníbal


 Raúl Argemí en SIGUELEYENDO se pregunta por el Apocalipsis como motor narrativo.


"¿Qué tiene el Apocalipsis que se convierte, una y otra vez, en material de nuestras narraciones? ¿Por qué nos centramos en los días posteriores al apocalipsis? ¿Por qué ese mundo tiene que ser, necesariamente, peor que lo que hemos conocido? Esa es la pregunta, provisoria, que se fue gestando con tres libros que he leído, en distintos momentos, pero que por estos días se me sumaron. Dos novelas y un libro de relatos. Plop, de Rafael Pinedo (1954), Últimos días en el Puesto del Este, de Cristina Fallarás (1968) y Los caníbales, de Iván Humanes (1976)."

23 dic. 2011

Agustín Calvo Galán - Caníbal


 (...)

Estas referencias son muy variadas, pero creo que se pueden resumir en dos polos principales para realizar un recorrido por las narraciones incluidas en el libro: uno centroeuropeo, con sonoridades bernhardianas en relatos como el titulado “Unida” o kafkianas en “Q93n”, y también con las películas del austríaco Haneke, especialmente en la capacidad para recrear una violencia no explícita, violencia que puede hacerse silenciosamente, como la hace el forense sobre los cadáveres en el relato titulado “El segundero de oro”. El otro polo radicaría en el continente americano, desde el sur nos llegan los ecos entretejidos de Borges y Cortázar, y desde el norte Paul Auster como gran artífice del absurdo humano y el relato inacabado, y Lovecraft en esa maestría por hacer de lo fantástico universal un terror próximo e individual, que Iván recrea en narraciones como la titulada “La zona”. Todas esas referencias y algunas más (como la explícita al gran poeta y novelista catalán Joan Perucho) hacen de este libro no sólo un ejercicio de estilo literario, sino, y por encima de todo, evidencian la inmensa capacidad de Iván por la invención, con gran contención e ingeniosidad, y sin caer en la ocurrencia sorpresiva que despista o en los fuegos de artificio del género fantásticos habitual.



14 dic. 2011

Reseña caníbal de Antonio Tello

 
La antropofagia como metáfora de la autodestrucción social constituye el nudo de Los caníbales (Libros del Innombrable, 2011), de Iván Humanes. Autor de una escritura tersa y tensa, como ya se apreció en su novela La emboscada, Humanes recrea un submundo oscuro que se manifiesta en la realidad cotidiana con una pasmosa naturalidad y cuyos estragos no son perceptibles hasta que es demasiado tarde.

Los cuentos reunidos en Los caníbales, no obstante su autonomía y su diversidad temática, tienen la virtud de conformar un universo en el que los personajes están en permanente tensión frente a la acción devastadora del mal. Éste se encarna a veces en extrañas criaturas que evocan antiguos mitos, desde los escandinavos hasta los lovecraftianos e incluso bíblicos, pero en general es una invisible acechanza, destructiva y autoritaria -un dios, un sistema- que gobierna las conductas y los pensamientos de los seres humanos hasta convertirlos en meros esclavos de sus designios. 
La literatura fantástica exige que las manifestaciones de lo oculto -lo fantástico, lo extraño- no se presente como una excepción del mundo, sino como parte de su naturaleza. Este principio, tantas veces olvidado, es respetado escrupulosamente por Iván Humanes en la misma medida que respeta la tradición literaria hasta el punto de dialogar libre y espontáneamente con los clásicos. 




6 dic. 2011

Presentación LOS CANÍBALES



PEQUOD LLIBRES
Presentación del libro de relatos Los caníbales (Libros del Innombrable), de Iván Humanes.

Miércoles, 14 de diciembre de 2011. 20 horas.

Intervendrán:

Raúl Herrero, editor.
Antonio Tello, escritor.
Iván Humanes, autor.

Se repartirá una dosis apropiada de carne entre todos los asistentes.

PEQUOD LLIBRES
C/MILÀ I FONTANALS, 59 VILA DE GRÀCIA
BARCELONA



Y TRAS LA PRESENTACIÓN


Lectura poética de “Textos caníbales y no tanto”, a cargo de
Iván Humanes + Antonio Tello + Raúl Herrero.

Día 14 de diciembre en el Espai Bohèmia de El nostre Racó, a las 22.30 horas.

C/Bòria, 22. Barcelona.

https://tascabohemia.blogspot.com/

5 dic. 2011

Festín caníbal (Roger Ferrer Ventosa)


"Dir que en aquests relats Iván Humanes mostra l’absurd de la vida quotidiana sota el capitalisme, ja convertit en tardocapitalisme moribund, és quedar-se molt curt. La fase literària tan en boga als vuitanta de copsar amb ironia i amb sarcasme les imposicions del consumisme sobre les persones ja ha demostrat la seva insuficiència: ara hi ha que exposar-ne les conseqüències tràgiques, i l’autor escull per fer-ho el tremendisme que agiti les aigües somortes de la voluntat individual putrefacta després de l’experiència tardocapitalista, ideada per matar la intel·ligència, la cultura, la sensibilitat, l’ànima de les persones. Un sistema caníbal que, com Moloch, devora generacions i generacions d’humans sense perdre la fam.
Quin altre estil hauria estat més apropiat per a practicar l’autòpsia d’aquest món ocupat per personatges desconcertats, matant-se i devorant-se els uns als altres mentre ballen boogie boogie? Humanes encerta quan opta a Los caníbales pel citat tremendisme , en una línia amb molts precursors dintre les lletres castellanes.
De fet, si busquem referències pels seus contes, trobem a més de la línia dura castellana els autors més fantàstics de la literatura suramericana, el Cortázar dels contes surrealistes (bé, i l’altre també), un Borges psicotrònic, lluny del Parnàs acadèmic i apropat als malsons laberíntics, una Alícia que entra al forat i es troba un refugi atòmic habitat per Lovecraft i Joan Perucho (homenatjeat explícitament), un Arrabal campió del món dels pesos pesat. Com a mestre de cerimònies, Kafka, clar que en aquesta elecció de mestres Humanes no s’allunya gaire de tants altres escriptors de la seva generació."  
Roger Ferrer Ventosa







23 nov. 2011

Extracto LOS CANÍBALES en DVD Ediciones


Los caníbales es el nuevo libro de relatos del escritor y poeta Iván Humanes, publicado por Libros del Innombrable. Así se nos describe: "Desde el humor negro y lo fantástico instalado en lo cotidiano, en los relatos que conforman Los caníbales  se da cita un canibalismo evidente y carnal -el de sangre, cuchillo y dientes afilados- pero también otras formas de canibalismo, con menos hígado, pero también dañinas y voraces. La familia, el gobierno, la empresa, el pasado, las relaciones sentimentales, etc. son caníbales. A su modo, devoran al individuo y acaban con la identidad, la deforman."

Reproducimos a continuación un fragmento del relato que da título al libro, por cortesía de Iván Humanes y Libros del Innombrable.
 
***
   
    
LOS CANÍBALES

(Extracto)
1.
Las extremidades eran el elemento nutritivo más apreciado entre los guerreros. Para los sacerdotes estaban reservados los corazones, que se imaginaban como unidades vivas que transmitían el alma. Bajo ningún concepto la sangre era bebida, eso ya era tarea de los dioses. Y si acaso hubo un ciclo antropófago por excelencia ése fue el que debió darse a finales del III milenio a.C. en Egipto. En “los años de los chacales” el canibalismo se practicó como un medio de supervivencia. Ahora, los antropófagos más modernos recuerdan ésa época con devoción y pagan grandes sumas por las reliquias conservadas. Muy especialmente, y con más cercanía a nuestra época, valoran los vestigios del bergantín The Boyd: su tripulación y sus pasajeros fueron desmembrados y engullidos a principios del XIX por los maoríes de Whangaroa, al norte de Nueva Zelanda. De forma similar, podrían haber descuartizado a los tripulantes del Beagle, en especial a Darwin, pero, lamentablemente, no fue así y la teoría de la evolución está en boga determinista. Los “nuevos antropófagos” guardan con celo los antiguos rituales. Y para ellos la sangre sigue siendo un fluido sagrado. Agua en llamas.
2.
Una carta del padre:
Como físico que soy sabes que me interesa la velocidad en exceso, así su fórmula:


En cuanto a velocidad media, la rapidez viene dada por la división entre desplazamiento (x) y tiempo transcurrido (t). Veamos, si un cuchillo recorre la distancia del brazo al abdomen del otro -o de la otra- de 50 centímetros en 0.69 segundos, la velocidad media resultante sería el resultante de la división 0,50/0,69, que sería igual por lo tanto a 0,724 m/s. El mundo se mueve bajo leyes prefijadas. ¿Y la violencia, te preguntarás? Si podemos establecer 0,724 m/s como el “módulo de velocidad” de un asesinato “tipo”, o de un asesinato “medio” luego observamos que esas variables son relativamente falsas. El acuchillamiento debería ser certero para que tras él suceda la muerte instantánea. Si no lo es y la víctima se toma su tiempo para abrazar la desaparición (sean 2, 59 segundos o 1,39 minutos) las variables saltan por los aires y echan al traste la teoría de la velocidad, de tal forma que las siguientes cuchilladas deberían ser más rápidas para que todo fuese perfecto y las matemáticas euclidianas válidas.
De ahí la diferencia entre un “mal” y un “buen” asesino, hijo. En el “buen” asesino los vectores son visibles, limpios, intensos; mientras que en el “mal” asesino cunde la chabacanería de los vectores hechos pedazos, sucios de mala muerte. Sí, la velocidad cuenta en estos casos. El cuchillo debe ser la única arma. Un punzón o una maza cambiarían el resultado. Le darían la vuelta a la teoría porque son nuevos elementos de medidas inestables. Todo esto no es más que la constatación de que este mundo, y cierta física clásica, intenta medir lo ingobernable.”

16 nov. 2011

Primer lector


"¡Pero si es un libro de humor!", ha dicho mi amigo. Mi primer y amado lector.


6 nov. 2011

Los caníbales



LOS CANÍBALES
Iván Humanes
ED. LIBROS DEL INNOMBRABLE
Biblioteca Golpe de Dados

ISBN: 978-84-92759-43-9
167 páginas
Zaragoza. Octubre, 2011

"Aún bendecimos los alimentos. Porque hay alimentos para hacerlo. En el sótano. Comemos en el sótano. Aún bendecimos con las manos retorcidas y la cabeza gacha. Madre y padre con la cabeza abajo. Hermana con la máscara que da contra la mesa. Como durmiendo en la mesa. Durmiendo con el filtro de la máscara apoyado en la mesa. Todos bendecimos en silencio. Las máscaras antigás puestas. Los cuatro sentados en la mesa. Bendiciendo. Con las máscaras apropiadas. Luego, comer es una tarea de chinos. Es cuestión de meter rápido los dedos entre la máscara y pasar la comida a la boca. Sin respirar. Sería mejor meter los trozos directamente en el estómago. Pero habría que cortar. Habría que cortar piel. Cortar estómago. Y no. Cuando bendecimos los alimentos pensamos en los otros. Porque aquí dentro todo es paz y silencio. Pero afuera no hay paz. Ni silencio. Digamos que no hay nada. O si hay algo ese algo estará muerto. O condenado."

Fragmento del relato Unida.


Desde el humor negro y lo fantástico instalado en lo cotidiano, en los relatos que conforman Los caníbales se da cita un canibalismo evidente y carnal -el de sangre, cuchillo y dientes afilados- pero también otras formas de canibalismo, con menos hígado, pero también dañinas y voraces. La familia, el gobierno, la empresa, el pasado, las relaciones sentimentales, etc. son caníbales. A su modo, devoran al individuo y acaban con la identidad, la deforman. 



9 sept. 2011

Entrevista

 
Agradezco la completísima entrevista con motivo de la inminente aparición del libro de relatos Los caníbales. Espero haber resuelto todas las dudas.

8 sept. 2011

La suerte en la literatura

 
Tras varios años de estudio puedo decir, con toda solemnidad y petulancia, que he llegado a adivinar la génesis de la suerte en la literatura. He intentando mostrar toda mi teoría en el video que sigue.

6 sept. 2011

Monográfico a Fernando Arrabal


YA A LA VENTA Y LA NO-VENTA EL PERRO BLANCO Nº10.3 
MONOGRÁFICO FERNANDO ARRABAL
Monográfico a Fernando Arrabal por su 79 cumpleaños.
Coordinado por Raúl Herrero.
Sumario: -En portada dibujo Bicicleta Patafísica de Fernando Arrabal -Editorial por Mr. Mandrake -Poemas de Fernando Arrabal -Artículo: Preámbulo por Andrés Ortiz-Osés -Poesía para Arrabal: Iván Humanes, Esther Lapeña, José María de Montells, Nuria Ruvira, Martín Marcos y Juan Carlos Valera -Artículo: Pánico en la Ciudad Encantada de recibir a Arrabal por Carlos del Moral Casas -Artes para Arrabal: Ángela Ibáñez, José Antonio Conde, Paco del Valle, Jaime Asensi, Juan Francisco Nevado y Jordi Soler. -Artículo: Rencontre de l Architecte Oscar Niemeyer avec Fernando Arrabal en Copacabana por Wilson Coelho -Teatro: Casa de citas por José Manuel Corredoira Viñuela -Artículo: Arrabal: Misterio y Poesía por Raúl Herrero -Música: L enfant épileptique por Paco del Valle.

28 ago. 2011

Antonio Fernández Molina

  
El microrrelato surrealista

Antonio Fernández Molina (Alcalá de San Juan, Ciudad Real, 1927) está vinculado en sus orígenes literarios a los movimientos de vanguardia, en especial al postismo y al surrealismo movimientos ambos que dejan su impronta en algunos libros de microrrelatos memorables, que merecerían mucha más atención de la que han recibido hasta el presente, me refiero, entre otros, a 80 sueños  (1951) de Juan Eduardo Cirlot, o a La piedra de la locura (1966) de Fernando Arrabal , calificado por el propio escritor como “libro pánico” o libro de “mis sueños”. Del último existe una segunda edición (2000) realizada por Francisco Torres Moreal, con ilustraciones de Antonio Fernández Molina, A. T. y Raúl Herrero. Hay que señalar que el primer tomo de las  Poesías completas  de A. Fernández Molina va precedido a su vez de un prólogo de Arrabal lo que es un buen indicio de su amistad.
Los tres autores exaltan el papel de las fuerzas más oscuras de la mente humana, y reflejan mediante símbolos e imágenes oníricas un mundo inquietante de gran fuerza expresiva. No obstante, para el ámbito del microrrelato, Antonio Fernández Molina es el más importante de los tres. Intentaré hacerlo ver. Sabe forjarse en seguida un nombre como pintor y sobre todo como poeta; sus libros El cuello cercenado y Platos de amargo alpiste  son representativos de la renovación poética de su época. En 1951 fundó la revista y colección de libros denpoesía “Doña Endrina”, colaboró como redactor jefe en “Despacho literario”, revista dirigida por su amigo Miguel Labordeta, y llegó a ocupar también el cargo de secretario de redacción de “Papeles de Son Armadans”.



La mosca

La mosca que está en mi mano vuela hasta mi hombro. Es grande como una gallina. Cruza mi boca y entra en mi estómago. Entonces mis ojos se apagan y durante días y días veo con los suyos.

Cuando recupero la vista me dicen que he estado enfermo.

La mosca sale bruscamente y arrastra mi dentadura.

Antonio Fernández Molina
© Herederos de Antonio Fernández Molina
La vida caprichosa, Libros del Innombrable, Zaragoza, 2003.

21 ago. 2011

Cocina caníbal - TOPOR


Roland Topor
Escritor, pintor, ilustrador y cineasta francés de origen polaco. Publicó dibujos y cuentos en las revistas Bizarre, Arts, Le Rire y Fiction. Junto con Fernando Arrabal y Alejandro Jodorowski, fundó del movimiento Pánico, vanguardia teatral de marcadas tendencias surrealistas y del teatro del absurdo. Influido por el cine de Luis Buñuel y por El Manifiesto del Teatro de la Crueldad de Artaud, en el Grupo Pánico se conjugan tres elementos básicos: terror, humor y simultaneidad.
Topor ha sido autor de piezas teatrales, director y actor, como en Autorretrato de un pornógrafo. Su novela El Quimérico Inquilino fue llevada al cine por Roman Polanski en 1976. Como actor ha participado en Nosferatu, vampiro de la noche (1979, de Werner Herzog) y El amor de Swann (1984, de Volker Schlöndorff). También ha diseñado la escenografía y el vestuario de obras teatrales y de óperas. Ha sido autor de dos películas de animación: Los caracoles (1966) y El planeta salvaje (1973), premio especial del jurado en Cannes. Además de sus trabajos en televisión (Téléchat: 156 episodios para niños con Henri Xhonneux), es autor de las piezas de teatro Joko festeja su cumpleaños (1975) y El invierno bajo la mesa, representada en Bruselas en 1996. Junto con Michel Ribes escribió la ópera Batallas, representada en 1983. Entre otras distinciones, obtuvo el Gran Premio de las Artes de la villa de París. La Cocina Caníbal fue publicado por primera vez en Francia por ediciones André Balland (París, 1970).

Tropo Editores. C/ ANDRÉS VICENTE 20, 3ºC (50017) ZARAGOZA
www.tropoeditores.com - info@tropoeditores.com


Línea recta


Nadie tiene una capacidad de comprensión absoluta. Solaris es un enorme cerebro capaz de pensar. Y de repente, aparece un niño en medio de ese océano. Berton lo vio y así lo relata: cuatro metros de altura, ojos azules y el pelo negro. Recién desnudo, como un recién nacido. Mojado. Grasiento. Manteniéndose siempre encima de la ola. Y los inquisidores suelen reparar que ese comportamiento, el decir de Berton, es una alucinación. De repente, los ojos de uno no sirven para nada. Mejor arrancárselos. O mejor aún, someterse a la extracción de la piedra de la locura. Sería lo más apropiado si queremos evitar el dedo que señala. Porque, ¿dónde se sitúa la cara oculta del conocimiento? En ese ir y venir del Océano Solaris, que recuerda a los conjuntos fractales de B. Mandelbrot, al ir más allá de los conceptos geométricos clásicos, a la teoría del caos. Es un viaje peligroso. Quizás de ida. Tan sólo. Nuestro Kris, no obstante, opina que la solarísitica, tras las declaraciones fantasiosas de Berton, está en un camino sin salida, alucinatorio. Y claro, a él le interesa la “verdad”. Porque quizás la verdad que ha escuchado de Berton no sea la “verdad”. Porque para él, la “verdad” no puede darse de manera fractal. Para comprender la realidad lo habitual es calcular las palabras en línea recta. Kris hace una hoguera antes de partir. Quema ciertos recuerdos. La foto de su esposa fallecida está ahí, tras las cenizas. Y el silencio. Luego, parte hacia Solaris. Hay dos tripulantes, de los tres iniciales. El Dr. Guibarián se ha suicidado.



18 ago. 2011

La gallina degollada



Horacio Quiroga y su gallina degollada es leída continuamente por los nuestros.


La gallina degollada
Horacio Quiroga

Todo el día, sentados en el patio, en un banco estaban los cuatro hijos idiotas del matrimonio Mazzini-Ferraz. Tenían la lengua entre los labios, los ojos estúpidos, y volvían la cabeza con la boca abierta.
El patio era de tierra, cerrado al oeste por un cerco de ladrillos. El banco quedaba paralelo a él, a cinco metros, y allí se mantenían inmóviles, fijos los ojos en los ladrillos. Como el sol se ocultaba tras el cerco, al declinar los idiotas tenían fiesta. La luz enceguecedora llamaba su atención al principio, poco a poco sus ojos se animaban; se reían al fin estrepitosamente, congestionados por la misma hilaridad ansiosa, mirando el sol con alegría bestial, como si fuera comida.
Otra veces, alineados en el banco, zumbaban horas enteras, imitando al tranvía eléctrico. Los ruidos fuertes sacudían asimismo su inercia, y corrían entonces, mordiéndose la lengua y mugiendo, alrededor del patio. Pero casi siempre estaban apagados en un sombrío letargo de idiotismo, y pasaban todo el día sentados en su banco, con las piernas colgantes y quietas, empapando de glutinosa saliva el pantalón.
El mayor tenía doce años y el menor, ocho. En todo su aspecto sucio y desvalido se notaba la falta absoluta de un poco de cuidado maternal.
Esos cuatro idiotas, sin embargo, habían sido un día el encanto de sus padres. A los tres meses de casados, Mazzini y Berta orientaron su estrecho amor de marido y mujer, y mujer y marido, hacia un porvenir mucho más vital: un hijo. ¿Qué mayor dicha para dos enamorados que esa honrada consagración de su cariño, libertado ya del vil egoísmo de un mutuo amor sin fin ninguno y, lo que es peor para el amor mismo, sin esperanzas posibles de renovación?



13 ago. 2011

La ley


19

Ha llegado a la habitación y ha vaciado la papelera por la ventana. Es la primera vez que le he escuchado gritar. Luego han venido algunas palabras incomprensibles que bien podrían ser en alemán. Habrá suspendido alguna asignatura porque ha destrozado el manual de derecho mercantil. Paseó intranquilo de un lado a otro de su espacio, como pensativo. Hasta que en un arranque de furia ha tirado buena parte de su muro, fruto de un puñetazo, y han caído a mi terreno algunas obras de autores que no conocía como Alejandro J. Ratia, Gabriel Matzneff, Josep María Madorell o Julián Ríos. Ya son míos. Desde el momento en el que sobrepasan frontera él y yo, tácitamente, aceptamos que pertenecen por accesión a nuestro territorio. Aquí no valen tiempos de prescripción ni años (seis para los bienes muebles según el Código Civil) para adquirir derechos.  Y aunque las normas definan la propiedad como el derecho de gozar y disponer de una cosa sin más limitaciones que las establecidas por las leyes, no vale hacer de las leyes generales una limitación (prohibición), sino todo lo contrario. En nuestro territorio, que son nuestras mitades exactas, vale la ocurrencia de Aleister Crowley una noche de invierno con el té en la mano:
            -Haz lo que quieras, será toda la ley.


10 ago. 2011

Arrabal's Tutti Frutti


Fernando Arrabal baila TUTTI FRUTTI al ritmo de sus 79 agostos, mañana cumple. Video de la magnífica Christele Jacob. Los caníbales le felicitan al son de tenedor y pandereta.




2 ago. 2011

Los RENEGADOS

 !

Dedos nerviosos del capitán Spaulding
zurcen americana de piel
humana, por supuesto,
y el inspector está muerto boca arriba
allí, frente al hogar que es roja charca.

Al helado motel de neón
no es posible arrancarle ni una voz.
Pájaros negros esperan en las vigas.

Detrás de la puerta velada, gallinas,
Bates y la familia Firefly,
cabelleras cuelgan de la pared húmeda.
Siete gatos como siete soles:
lengüitas que lamen pies en sangre.

Baño de luz. Tener calma.
Calma a la ebullición de las moscas.
Primero una parte. Y luego otra.

Es avanzar el silencio, dar cuchillo,
hermosas mujeres en carne,
escarbar el cuerpo hasta la llaga.
Olvidar la palabra:
lo artificial conserva la viva apariencia.

Y en la intensidad entre las cosas
y en la integridad entre las cosas:
poner la piel del revés.

Dedos nerviosos del capitán Spaulding
cosen botones en americana,
y una joven a sus pies, cabecita loca
amante de la serie B, saco de paja,
colorada como un cangrejo
de río, por supuesto.

Y es así:
Primero un pie, luego otro y las manos,
las manos, más tarde sierra en las rodillas
y el músculo áspero a un lado.



22 jul. 2011

Pastel de carne




A Titus Andrónicus le pirra el pastel de carne. Tremendo caníbal.

8 jul. 2011

Rituales



Aquel día, Madame Zunz anotó en un huevo el nombre sagrado, lanzó puñados de pólvora a los cuatro vientos y fue a la cabecera de la cama, puso el huevo debajo de la almohada y lo aplastó con un machete. En seguida le dio por cantar nanas, gritar y mirarse las manos. Hasta que cayó al suelo en un acceso de fiebre y locura.
Al llegar el esposo ella dormía. La sirvienta le abrazó y él le aseguró que ya se había acabado todo. En la biblioteca, entre beso y beso, abrió un cajón y sacó un bote repleto de tierra roja del siquiátrico, pimienta, hierbas de adormidera y hormigas locas. Salieron al jardín, lo enterraron. Tras la despedida, él se acostó. Acomodó la almohada y dio la espalda a Madame Zunz.
En el sueño, su esposa leía un libro en el porche. Él se lo quitaba. Era la Regla de Osha (obra santera canjeada por un par de Biblias inglesas días atrás). En la página siete, un círculo señalaba el ritual para chiflar a una persona. Monsieur Zunz abandonaba el porche disimulando la marca, columpiando con gracia las caderas. En la siguiente página se revelaba el secreto que acaba con la virilidad de un hombre.


2 jul. 2011

Ludwig Zeller

Insomnio con escamas

Un pez cruza mi sueño cada noche
Y abre un túnel de incienso en las almohadas,
Sobre el vidrio que es piel, que corta el aire
Pega después sus párpados, escucha: las aguas me rodean
De una a otra pared siento temblar sus hojas cristalinas.

¿Todo está aquí? ¡Respóndeme! Ola de vientre
Oscuro, signos que alguien dibuja allá en el fondo
Como estrías del mismo espejo siempre.
Si venimos del pez, del hueso ardiente
Empeñado en abrirse en sus espinas, si no hay piedad
Si en el estanque pasan la red día tras día,
¿En dónde están los ojos que nos miran, en dónde la raíz
De ese lamento, las ascuas del insomnio en las agallas
Que se inflan, se prolongan, buscan un metal frío?

De ese país que lentamente se alza en las paredes
Secas del día y las semanas salen a recibirme las escamas,
Me incorporo entre llagas, pregunto por amigos
Que no existen, que son polvo molido por la lluvia,
Me pesa cada trozo, cada porción del alma que recuerdo.

¿Estáis allí?, pregunto. ¿Estáis allí? Invisibles
Golpean las agujas en el telar sediento
De la imagen y los vidrios se quiebran, se endurecen
Sobre la cicatriz de la corriente. Veo lágrimas
En el rostro final, el pez que vuelve cada noche en sangre
Que respira en mi almohada, que se quema en mi oxígeno
Y despierta...
Tras el vidrio estoy solo,
Tal vez en otro sueño, dando gritos.



Puedes leer más poemas de Ludwig Zeller en su página y en La siega.

1 jul. 2011

Elektra


Siempre nos ha chiflado el cine negro, el boxeo, todas esas cosas. Pese a que no se tiene tiempo suficiente para todo si uno tiene la obligación de acabar con los rateros y el crimen organizado y llevar procedimientos legales como Matthew Murdock. A mi pequeña Elektra no le interesa tanta charla. Mi querida Elektra prefiere ahora la filosofía zen, descansar los ojos en la arena, imaginar que la rastrilla una y otra vez, bien quietecita. Y uno se pregunta el motivo del fin, y lo mejor es no preguntárselo; pues es evidente que el motivo principal es el azar, un dios loco que se confunde y en vez de dar, quita. Como un caer de taza en el suelo y romperse en mil pedazos porque el movimiento del brazo se descuida en la mesa.  Pero tampoco nos preocupamos por ello. Asumimos las consecuencias, sin más. De la misma forma que ella acepta que cada mañana yo acuda al puente de Brooklyn para reafirmarme en vida, consiento que prefiera quedarse con la sonrisa de palo, sola, en casa, cuidando arañas. Siempre dispuesta a complacer mis deseos. Pese a que nunca me han alcanzado, pese a que quién sabe dónde se esconden los malditos monstruos que toda ciudad muerta oculta en sus entrañas.

24 jun. 2011

Ojos negros (inicio)


Por prescripción médica debo estar a oscuras, una ceguera controlada. Mi esposa me recuerda continuamente que son sólo seis días y después ya veré como antes. Confía en mí y sabe que soy incapaz de llevarle la contraria, menos aún si hacerlo supone romper con las claves del diagnóstico médico. Pero no sabe lo que me ha ocurrido hoy, si lo supiera suprimiría la oscuridad de la cura sin dudarlo.
Elegí la habitación de los niños, es la que menos luz tiene, da a un patio interior y las persianas son de aluminio, encajan en la ventana al milímetro. Y aunque tenemos habitación y muñequitos y quién sabe qué más caprichos, no tenemos niños. Lo que menos me gusta son las camas, son pequeñas y tengo que formar un ovillo para entrar en alguna de ellas. Es cierto que al principio pensamos traer el colchón de matrimonio y dormir los dos, o instalarme en la habitación de matrimonio sin más. Pero no quise. No deseo hacer partícipe de la ceguera pasajera a mi esposa instituyendo la de matrimonio como la morada oficial de las tinieblas. Y tampoco quiero que por la noche esté a mi lado. Porque para mí siempre es de noche, duermo cuando me apetece, a cualquier hora del día.
El oftalmólogo me dijo que tenía pinzado el nervio del ojo izquierdo y que eso me obligaba a no leer, a no ver la televisión, ni el reflejo de la luz, ni color, ni forma de ningún tipo para no forzar la vista durante seis días. Y no es que lo considere una estupidez, pero a veces la oscuridad es tan extraña que te hace ver formas, en la negrura son persistentes unos puntitos blancos que si los unes con una línea imaginaria componen la imagen de un barco, de un hombre… Un espasmo eléctrico, la vida, otro mundo, ignoro el motivo de las visiones. Y ha sido ahora, hace unos minutos cuando la he visto. Mi esposa ha llegado del trabajo, ha abierto la puerta de la habitación, ha asomado su cabecita y yo le he dado la espalda evitando la luz, luego ha entrado y nos hemos besado. Se ha ido. Y yo la he visto. No a mi mujer, a ella. Es decir, estaba yo calculando qué hora sería nada más despedir a mi esposa cuando no he podido dejar de seguir con la vista, a oscuras, un puntito que de repente ha ido a unirse con otros tantos y ha resultado ella de la suma. Tan sencillo como eso. Estaba sentada en una de las camas y acariciaba un gato, también efecto de averiguar la forma final de tantos puntos diminutos, brillantes, temblando entre sus manos.
-¿Y tú?
¡Ha sido así! Yo le he hecho esa pregunta, no ha respondido. Ha saltado dejando una estela de puntos tras de sí. Ha intentado ocultarse en la oscuridad pero no lo ha conseguido, porque yo, y gracias a mis días de completa pelea con el sol, he conseguido volver a formarla ante mis ojos. El gato seguía entre las sábanas. Y no sé por qué ocultos mecanismos de la mente, al acercarme (un atrevimiento del que yo mismo me asusto al evocarlo) ha ronroneado. He aprovechado para comprobar si era una jugada loca de mi reclusión, pero no. Y los mimos han hecho que ella, la mujer de puntitos luminosos, se sintiera segura y abandonase su intento frustrado de desaparición. Se ha sentado enfrente de mí y se ha unido a la caricia del gato, suavemente, como si en ello estuviera su propósito vital.
Y puedo asegurar que no es comparable una noche sin estrellas, sin luna, con el estar ciego. En esa noche se vislumbraría el borde del sendero, la corteza de los árboles a un palmo, una luz dudosa a lo lejos. Indicios que llegarían a guiar al que se sintiera perdido. Pero yo creía que el estar ciego (aunque sea el estar ciego como yo, de forma artificial) suponía el desgaste de referencias, de cualquier indicio, la más absoluta de las desgracias, la negrura sin más: ni sendero, ni corteza de árbol ni una luz siquiera en la lejanía. ¡Todo lo contrario! Seis días. Y de repente, ella. Lo pensé al descubrirla, al revelar la sensación luminosa convertida. Me he emocionado al imaginar que no estaba todo perdido, que la vida siempre tiene vías de escape, sorpresas escondidas que hay que saber aprovechar.