17 feb. 2011

Dom Agustim Calmet et LES REVENANTS


"Hay asenso al afirmar que uno de los tratados más famosos referentes al fenómeno del vampirismo es el mencionado, Dissertation sur les revenans en corps, les excomuniés, les oupires ou vampires, brocolaques, etc... (1751), de Dom Calmet, quien no se aparta, en la versión definitiva, de la posición ortodoxa de la iglesia, si bien, en algunos tratados sobre estos temas, algún autor afirmase que la obra primera había sido expurgada. Se decía que, al igual que sucediera a Darwin con el evolucionismo, que había ido a islas lejanas para afianzar el creacionismo y acabó defendiendo y preconizando la teoría evolucionista, también Calmet, con algunos comentarios de la obra primigenia, en realidad no había hecho más que avivar la antigua llama de la creencia en tales fenómenos preternaturales. Sea como fuere, la intención principal de la obra, se insiste, es la de refutar las opiniones consuetudinarias sobre “los hechos presuntos” de los vampiros...  El mismo autor obviaba, con meras afirmaciones, que su intención estaba lejos y nunca podría contradecir las irrefutables apariciones narradas en el Antiguo Testamento y en el Nuevo Testamento, en una toma posicional o doctrinal basada en una mera cuestión de fe.
La obra vio la luz por primera vez en 1746, en París, editada por Debure; la segunda  apareció en Suiza, en Einsilden, en 1749 y la tercera en Alemania, en Augsburg, en 1750. Por fin, la obra completa y revisada, en dos tomos, se publicó nuevamente en París en 1751, otra vez por Debure el Mayor, “El mencionado aquí “Tratado de las apariciones de los espíritus y de los vampiros o revinientes de Hungría, Moravia, etc”, del reverendo padre dom Agustín Calmet, Abad de Sénones. La obra, como se dijo, se compone de dos tratados o disertaciones: el segundo, titulado Tratado de las apariciones de los ángeles, de los demonios y de las almas de los difuntos y Disertación sobre los revinientes en cuerpo, los excomulgados, los vampiros o upiros, brucolacos, etc, es el que es más o prácticamente el único conocido por muchos que se sienten atraídos o fascinados por los fenómenos de la denominada, en ocasiones “Magia Póstuma” y también “Magia Roja”.
El propósito del padre Calmet no fue realizar un estudio genérico sobre las apaciciones, sino sobre el vampirismo, como fenómeno peculiar, como él mismo reconoce en la obra, sobre unos hechos que en aquellos años se habían propalado por toda Europa, acontecidos en Hungria, Moravia, Silesia y Polonia, llenando de estupor al público y también a más de autor relevante. El estudio sobre el vampirismo llevó a que se considerasen también las generales apariciones y de ahí la existencia de las dos disertaciones, y no una como suele habitualmente creerse; en relación con ello tenemos la carta erudita que el padre Feijoo (Cartas eruditas y curiosas, 1753), –Reflexiones críticas sobre las dos disertaciones que, en orden a apariciones de espíritus y de los llamados vampiros, dio a luz poco ha el benedictino y célebre expositor de la Biblia dom Agustín Calmet– ya aludía al hecho de “las dos disertaciones”, una realidad que posteriormente se ignoró.
La idea básica que se postula y defiende –recuérdese que estamos en plena ilustración–, es la posibilidad de que los muertos retornen a la vida, aunque tal regreso nunca sería in corpore ni por la intervención del demonio, cosa que Dios no permitiría, indepen-dientemente de que fuesen o no condenados. Además, el libro es-tuvo motivado por numerosas profanaciones de tumbas en países balcánicos llevadas a cabo por el temor a estos espectros, un pavor que la misma iglesia había alentado, por una patente demonización de los fenómenos, que seguía férrea en los tiempos en que la obra se publicó."


De Salvador Alario Bataller en Malditos (Grafein).