10 feb. 2011

Panza de la fortuna

(Breve estupidez)

¡Por supuesto que quiero ser bufón de Ubú! De hecho es mi máxima aspiración. Fue en el entierro de Mallarmé cuando supe lo que la vida me deparaba, un universo enorme con forma de rosquilla y relleno de caos por dentro. Alfred Jarry estaba allí con su traje de ciclista, su bicicleta y sus pistolas en el cinto. Yo también, trabajando. Apenas un suspiro de altura, desconcertante apariencia y toda la ciencia de la Patafísica revolucionando su cabeza y el simbolismo francés.
"Enterrador, ponga al lado de la tumba mi camaleón", me dijo Alfred. Y yo cogí el camaleón y lo puse encima de la caja de Mallarmé. "Tápelo con mierda de oca, cariñosamente", gritó. Y yo obedecí. Ése hombre (mitad dios, mitad trasgo) había seguido el cortejo en bicicleta, haciendo sonar de vez en cuando su enorme campana de tranvía que cualquier buen día decidió instalar en ella, y ahora volvía a emprender la marcha. Fue el momento idóneo para dejar la pala, escupir al suelo con rabia y despedirme con un corte de mangas de mi jefe, el Enterrador Supremo. Gracias a esa decisión, la única que he tomado en mi vida, pude correr tras Alfred y la campana y por trasmigración mental (mi única virtud), entrar en su laberinto úbico y encontrar la definición de la 'Patafísica:
"Es la ciencia que se añade a la Metafísica, bien sea en sí misma, bien sea fuera de sí misma, y se extiende más allá, tan lejos como ésta se encuentra de la física" La 'Patafísica es la ciencia de las soluciones imaginarias que atribuye simbólicamente a los lineamientos las propiedades de los objetos descritos por su virtualidad".

Por lo que asimilé y adiviné, sin duda erróneamente, el futuro y dos conclusiones:

1. La 'Patafísica hace que la realidad, y por ende la escritura, que conocemos, explote por falsa, creando un nuevo universo irónico, caóticamente creativo, infantil, lleno de juegos y extravagancias, y se convierta el Collège de 'Pataphysique (presentí que se ocultaría en 1974 por la desaparición de varios de sus miembros y sentí su desocultación el 20 de abril de 2000 para continuar con la exploración) en una sociedad de Investigaciones Eruditas e Inútiles que se ocupa de la única cosa seria" ¡La 'Patafísica!

2. Todo es 'Patafísica/o. Boris Vian dirá un día en una entrevista: "Uno de los principios fundamentales de la 'Patafísica es el de la equivalencia de los contrarios. Es tal vez eso lo que explica el rechazo que manifestamos de lo que es considerado serio y de lo que no lo es, porque para nosotros "serio" o "no serio" es exactamente lo mismo. Eso es 'Patafísica; aunque uno no quiera, siempre está haciendo Patafísica".

Alfred Jarry seguía pedaleando, yo detrás, Ubú en mi cogote. De hecho no noté la respiración del señor Ubú, de la panza enroscada de Ubú, hasta que creí que lo tenía detrás. Inconscientemente estaba allí, en el último pliegue de la mente, y al ser pensado conscientemente (pura patafísica) Ubú apareció, respiró con su panza, gracias a su nariz de cocodrilo, y me despeinó. Por lo que París, una ciudad en gris metalizado, tenía corriendo sobre su piel a un falso príncipe acosando a un joven aprendiz de entierros que a su vez perseguía a un genio en bicicleta que seguía a trescientos por hora a la Contradicción Absoluta.
"Enterrador, la imaginación es lo único que soluciona los conflictos. Contraponga, enfrente, piense en opuestos, en contradicciones, ahí tendrá la solución a todo, el Humor", gritó así, con mayúscula en la hache, desde su bicicleta. De hecho, la literatura es eso, oposición. Así se crean preguntas. Y hartos de conocer las respuestas se necesitan buenas preguntas, ¿quién sabe preguntar? Es lo que yo pensaba, enterrador y pobre en todo. "'Patafísicos son aquellos que hacen conscientemente lo que los demás hacen de manera inconsciente", susurró alguien desde el cielo, el Dr. Faustroll. "El padre de todo descubrimiento habla", me ilusioné.
Sí, el grotesco señor Ubú es el culpable; el absurdo, la causa. La vida como juego. La literatura como juego. En el aliento de Ubú se advertía esencia de OuLiPo (Georges Perec, Italo Calvino, Cortázar porque sí"). Y mi pasado de enterrador dejó paso a mi futuro de jugador a letras. OuLiPo. Ouvroir de Littérature Potentielle, manifestación de la ciencia patafísica. Y pensé en ella, a toda carrera, sin saber nada más que lo que alguien, posiblemente el Dr. Faustroll, me susurraba: la literatura como experimento, como azar de palabras. Sustituir palabras de un texto por su definición, crear de antemano una lista e introducirla en un orden preciso, abrir por azar un libro y a partir de una palabra escogida automáticamente escribir y escribir, la novedad, la superación de los formalismos, el texto como placer, el lenguaje como un mecanismo imposible para captar la realidad, su superación, la escritura emanada desde el inconsciente, desde las vísceras, jugar y jugar. Y después, jugar más.
Y todas las frases venían a mi mente de persona sin nada más que la nada separadas por comas, con prisa. Y ese combinar de ideas hizo que parara la carrera y el señor Ubú se detuviera en seco. Le miré a los ojos. Alfred Jarry se escapó con su pedaleo. A lo lejos pude ver su estela de genio y su campana de tranvía. "Señor Ubú", le dije muy serio, sabía que estaba ante un decisión muy importante: "lo he decidido, quiero escribir, hacer letras". El señor Ubú refunfuñó, para responder se sentó, se metió el dedo meñique del pie en la nariz y sentenció mi futuro y con ello mi presente: "Bufón, mejor que te dediques a enterrar muertos".